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Carreras contra las zonceras

La UNAJ ya comenzó a funcionar en Florencio Varela. Se inscribieron 3032 estudiantes y en el 95 por ciento de los casos provienen de familias sin estudios terciarios ni universitarios. “Ahora la preocupación central es evitar la deserción”, contó el rector.
“El proyecto educativo parte de analizar las necesidades de un territorio muy especial, el segundo cordón del conurbano sur de Buenos Aires. Debemos ofrecer una universidad de excelencia en un lugar donde nunca antes la hubo”, relata Ernesto Villanueva, rector organizador de la flamante Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ). No es común que una universidad pública esquive en su nombre el lugar de residencia y elija, en cambio, homenajear a una persona: Arturo Jauretche fue un escritor y político argentino, autor del Manual de zonceras argentinas, “un hombre marginado por el establishment académico” –en palabras de Villanueva–, que ahora es reconocido por la nueva universidad que recién comienza a funcionar en Florencio Varela.
La inscripción –“descomunal”, según adjetiva el rector– fue de 3032 alumnos. La UNAJ cuenta con 140 docentes, ofrece diez carreras de grado y dos tecnicaturas. “Frente a las transformaciones sociales, económicas y tecnológicas, nuestra oferta académica debe evitar la especialización prematura de los jóvenes, debemos lograr una enseñanza interdisciplinaria, es decir, ante una serie de conocimientos especiales enlatados, enfrascados en un cd, nosotros debemos ofrecer conocimientos más firmes y generales”, explica Villanueva, cuya tarea como organizador incluyó hacerse cargo del proyecto institucional y de la redacción del estatuto, ambos aprobados por el Ministerio de Educación y la Coneau.
En las tres semanas de cursada que lleva la actividad en la UNAJ, los ingresantes fueron relevados en una serie de encuestas, cuyos datos cuantitativos miden la composición social promedio de la población de la nueva universidad. En principio, sobre el total de inscriptos (3032), un 70 por ciento mantiene su regularidad. De todos ellos, el 15 por ciento manifestó no tener correo electrónico; sin embargo, todos utilizan teléfono celular. Menos del cinco por ciento de los padres de los alumnos cursó algún nivel de estudio terciario o universitario. El 41 por ciento de los estudiantes tiene su domicilio en calles de tierra. El 80 por ciento vive en Florencio Varela, el 10 en Quilmes y el resto en Berazategui.
La organización académica de la UNAJ se estructura en tres institutos: Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales e Ingeniería y Agronomía. Hay cuatro asignaturas comunes a todas las carreras: historia, matemáticas, lectoescritura y prácticas culturales. Las comisiones, por lo pronto, funcionan con treinta estudiantes.
“Además de lograr una universidad popular, nacional y abierta al mundo, ahora la preocupación central es evitar la deserción de los alumnos. Debemos organizarnos para encarar este problema, que muchas veces tiene que ver con razones socioeconómicas, pero no siempre”, continúa Villanueva. Entre la batería de medidas dispuestas para evitar la deserción figuran: becas de ayuda económica, materiales gratuitos de lectura, clases de apoyo, tutorías, orientación vocacional y, desde el inicio, un fuerte vínculo entre autoridades, docentes y estudiantes, con el fin de suavizar el pasaje de la escuela secundaria a la universidad. “Tenemos ocho profesores de colegios técnicos que concurren a nuestras clases para ver la dinámica con la que trabajamos y las exigencias de una currícula universitaria”, comenta Villanueva. Con esto, busca remarcar el estrecho vínculo de la UNAJ y la sociedad, ya materializado en contactos con colegios secundarios, empresarios de la zona y el armado de redes de trabajo en los barrios de Florencio Varela y alrededores.
La creación de la UNAJ fue impulsada desde el Frente para la Victoria, y el diputado Carlos Kunkel fue, además, el responsable del nombre que lleva la casa de estudios. “Algo extraño en el país, donde las universidades por lo general llevan el nombre de su lugar de residencia –advierte el rector Villanueva–. En cambio, aquí se eligió homenajear a Jauretche, un hombre marginado por el establishment académico, una persona que criticó fuertemente el sentido común.” La dirigencia municipal del distrito, encabezada por el intendente Julio Pereyra, trabajó también en el desarrollo de la universidad, según afirma Villanueva. Ya iniciadas las clases, algunos de los objetivos que la UNAJ tiene por delante son: la evaluación de concursos docentes, la creación de nuevas carreras, una mayor expansión de la universidad hacia la sociedad y hacia las escuelas secundarias, y, principalmente, el debate acerca de cuál será la política de investigación.

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