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ADAPTACION PARA COPIADO DIRECTO DE MAQUINA CHINA 28/03/2019 - CON DESTINO A estudio silva contadores publicos - #COPIADODIRECTO

La nueva interfaz y usabilidad de Android: ¿Es Ice Cream Sandwich lo que esperábamos?

Si alguien todavía no lo sabe el pasado día 19 de Octubre, a las 3:30 hora española, se presentaba la nueva versión de Android, numerada como 4.0 y llamada Ice Cream Sandwich, esa evolución del sistema que daría el golpe en la mesa porque supondría no sólo “algo asombroso” (tal y como nos lo anunciaban horas antes) sino además la unión en una sóla línea de desarrollo de las versiones del sistema operativo móvil para móviles y tablets que se dividió con la salida de Honeycomb (Android 3.0) y la segunda genración de tablets.

Sin embargo, es mi sensación, a Google le ha pasado lo mismo que hace pocos días a Apple, que solo ha conseguido contentar por completo a los más fanáticos, y es que cuando se crean tantas expectativas sobre productos revolucionarios y maravillosos la decepción después puede ser mayor aún. En el caso de Apple dando la sensación de que por primera vez no se presenta un producto al que haya que igualar sino una actualización para ponerse a la altura de otros. En el de Google, que se da un paso en el camino correcto pero a todas luces sólo un paso que nos deja lejos del destino que se esperaba.
Era de esperar que tras la resaca de la presentación y la asimilación de lo realmente visto, que no de lo deseado/esperado, llegaran no sólo las primeras flores sino mucho más importante, las primeras críticas acerca de la dirección que toma el robot verde de Mountain View.
Y por ello habría que rescatar las declaraciones de Steve Ballmer, CEO de Microsoft, unas horas antes de la presentación de ICS en las que venía a decir que los teléfonos Android son aburridos y complicados, o literalmente, hace falta ser un “computer scientist” para poder usar uno de ellos. Y sus palabras cobran fuerza en las dudas de bastantes usuarios que sin conocer el sistema operativo muchas veces ya se acercan a él con el miedo de resultarles complicado cuando muchos lo que quieren es algo que funcione casi solo y nada más. ¿Pero es realmente así?, o al menos, ¿lo es más que otros sistemas operativos?.
La usabilidad de Ice Cream Sandwich
Como vendedor de telefonía me encuentro con ese miedo en clientes que se plantean la compra de un Android, “me han dicho que es complicado”. Sin embargo a la hora de la verdad la cara de pánico cuando comento que lo primero que debería hacer para sacar todo el provecho al terminal es registrar una cuenta de correo GMail es la misma que cuando les digo que tienen que instalar el iTunes y conectar el iPhone al ordenador para activarlo. Pánico tecnológico.
Pero entremos ya en esa palabra tan de moda hoy en día y de significado tan subjetivo, la usabilidad de un sistema operativo, o resumiendo mucho, ¿no te das cuenta ni de cuando lo usas o se convierte en un verdadero dolor de cabeza?.
Se le acusa a Android de ser complicado y aunque no puedo estar más en desacuerdo (mi primer Android, un HTC Hero, me llevó de tiempo en usarlo lo que tardé en ponerle la SIM, encenderlo e introducir los datos de mi cuenta de correo) si que se le puede echar en cara que mientras el sistema operativo en sí avanzaba a toda velocidad por el camino se habían olvidado de dotarlo de una personalidad definida.
Creo que Android y su usabilidad se pueden comparar con el nacimiento y crecimiento de un ser en nuestras manos. Y es que, mientras en Apple (su principal rival ahora mismo) ya hablemos de tablet, teléfono o mp3 es como si desde el principio sólo hubiera existido un único producto con una personalidad inconfundible, en Android hasta ahora eso no ha pasado. Y lo que no tiene por qué resultar malo si permite mayor posibilidad de elección, llevaba al final no sólo a la fragmentación de las versiones del sistema operativo sino a cierto desorden de personalidad.

Sí, los fabricantes por supuesto tenían que ver. Ellos adaptaban Android a su gusto y muchos teléfonos se terminaban convirtiendo en vez de en un producto final (como de nuevo Apple) en un test de hacia donde había que evolucionar en el siguiente. Del trackball, al trackpad óptico y su final desaparición. De los botones físicos (en distinta situación y con distintas funciones incluso dentro del mismo fabricante) a los botones táctiles; y finalmente a su desaparición con los tres botones virtuales de ICS que aparecen cuando se les necesita.
Como cualquier bebé el crecimiento de Android fue rapidísimo, pasando de los gateos a la infancia en un abrir y cerrar de ojos pero dando una sensación de siempre buscar una identidad que no se conseguía definir. Un caso claro es el del dock que pasó de incluir varios iconos a darle protagonismo a la caja de aplicaciones, para convertirse más tarde en tres iconos y puntos de desplazamiento y finalmente en un completo dock al estilo de los que los usuarios han preferido elegir siempre gracias a lanzadores como Go Launcher, Launcher Pro, ADW Launcher, y que ya admite la inclusión de carpetas…
El teclado también fue otro ejemplo partiendo de uno que claramente no estaba a la altura (algo que se notaba si venías desde iOS), lo que se pudo solucionar gracias a alternativas muy superiores en forma de aplicación, hasta por fin llegar a una versión bastante aceptable con Android 2.3. También podríamos hacer incapié en unos teléfonos que disponían de capacidad de conexión bluetooth en su hardware pero no en su software (independientemente de lo que hagan otras compañías).
La sensación de confusión como en cualquier buen adolescente se vio incrementada con la llegada de las tablets y la comprobación de que a la interfaz de Android no sólo le quedaba por mejorar sino que las pantallas grandes todavía le quedaban… grandes. Y mientras Matías Duarte desembarcaba para intentar dar a Android ese punto de distinción por el que WebOS nos hacía suspirar de repente nos encontrábamos con un desdoble de personalidad, interfaces distintas para teléfonos y tablets… de nuevo sabías que tenías un Android en tus manos pero faltaba ese toque inconfundible, esa chispa. Y quizás ahí Ballmer tuviera razón, Android en muy poco tiempo se convirtió en el sistema operativo móvil de mayor crecimiento y sin embargo no era capaz de transmitir la misma pasión que sentían usuarios de otros sistemas al manejarlo.
Con la llegada de ICS parece que Android pudiera por fin alcanzar algo de estabilidad y dar un paso hacia la madurez, algo que definitivamente los usuarios vamos a agradecer, y es que ICS nace de lo mejor de Gingerbread y Honeycomb y de las enseñanzas de los errores cometidos. Así pues nos encontramos, al menos por los vídeos vistos ante la versión con mayor usabilidad de Android. Algo tan sencillo como la creación de carpetas al arrastrar un icono sobre otro por fin llega a Android, y la gestión de tareas evoluciona por fin para en vez de mostrar un recuadro de iconos al tener pulsado el botón Home durante unos segundos, tener un botón virtual dedicado que nos muestra (en un estilo bastante parecido al visto también en la Blackberry Playbook) un carrousel de miniaturas de las ventanas de las aplicaciones en ejecución.


La sensación es que muchas de las innovaciones de ICS de cara a su uso responden a la pura lógica a la hora de interactuar con el terminal. Por ejemplo si los widgets tienen tanta importancia como las aplicaciones, y para agregar una aplicación al escritorio la arrastramos desde la caja de aplicaciones, ¿por qué no situar los widgets en la misma caja y organizar todo por pestañas?. Por cierto, los widgets por fin incluyen una previsualización para saber que es lo que vas a añadir en concreto, algo muy de agradecer (y parecido a la visualización de los widgets en la rom MIUI) en vez de la interminable lista de iconos.
Las notificaciones (una de la cosas que si se pueden considerar una seña de identidad de Android) te dan mucha más información incluyendo imágenes y desde la misma barra tenemos un acceso directo a los ajustes. Además se incluye otra innovación de pura lógica que hasta ahora sólo podíamos disfrutar con los temas de algunas ROMs, y que no es otra cosa que al desplegar las notificaciones éstas no oculten totalmente el fondo sino que permitan ver a través la pantalla inferior gracias a un cierto nivel de transparencia. Así mismo la caja de búsqueda de Google se contagia de esa transparencia y se convierte en un recuadro de búsqueda que no tapa el fondo de pantalla (incluso el reloj de ICS adquiere un toque minimalista para dejar ver el máximo a través suyo). Por su parte la gestión de contactos (ahora llamado People) por fin se ponen a la altura al integrar las actualizaciones sociales, en un mundo donde las redes sociales son casi indispensables, con lo que ya no nos tenemos que tirar de los pelos si no tenemos el gestor de contactos de la interfaz Sense de HTC.
El sistema de predicción y control de gastos, las mejoras en la aplicación de la cámara, el compartir contenidos tocando un móvil con otro, o el desbloqueo por reconocimiento facial (que funciona siempre que haya buena iluminación) entre otros detalles, los podríamos dejar para otro apartado pero no me podría despedir sin comentar un detalle que realmente marca un punto y aparte en las sensaciones de un usuario con su sistema operativo, y no es otro que la fluidez. Sabemos que el hardware usado es cada vez más potente y sin embargo creo que jamás había visto a Android comportarse de manera tan fluida.
Como conclusión… no, ICS no es esa cosa asombrosa que nos anunciaban pero creo que, a falta de tenerlo en nuestras manos ( y de verlo en ejecución en las tablets aunque no llamará tanto la atención el cambio tras Honeycomb), el camino que ha tomado Android parece el correcto, con una usabilidad muy alta, adquiriendo por fin sus primeros rasgos propios. Y sobre todo onsiguiendo un teléfono que se integre con el modo en que entendemos que debe funcionar un teléfono y por lo tanto eliminando los momentos del “¿cómo se usa?” para pasar a simplemente usarlo. El tiempo (y la llegada a los usuarios) será el que diga si por fin Android deja atrás del todo su adolescencia para encaminarse a su madurez.

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